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Enseñarles a esquiar a los chicos: más que un deporte, una escuela de vida

Hay pocas imágenes tan lindas en la montaña como la de un chico que se anima a bajar solo por primera vez. El casco un poco grande, las piernas que tiemblan, la mirada que busca a mamá o papá entre la gente… y esa sonrisa enorme cuando llega abajo. Enseñarles a esquiar a los chicos desde chiquitos no es solo sumarlos a un deporte: es regalarles una herramienta para toda la vida.

Chico esquiando con peto azul en Las Leñas

Salir de la zona de confort, de a poco

El esquí pone a los chicos frente a algo que no manejan del todo, y eso es justamente lo que lo hace tan valioso. Aprenden a moverse en un terreno que no controlan, a caerse y volver a pararse, a probar de nuevo aunque la primera, la segunda o la quinta vez no les haya salido. Esa capacidad de animarse a lo desconocido, entrenada en la nieve, después se nota en la escuela, en otros deportes, en la vida de todos los días.

Viento, frío… y la satisfacción de bancárselo

No siempre el día está perfecto. Hay jornadas con viento, con frío que se siente en los dedos, con nubes que tapan el sol. Y sin embargo ahí están, con las botas puestas, subiendo al telesilla o al poma para intentarlo una vez más. Esquiar les enseña a los chicos que las condiciones no siempre acompañan y que igual se puede disfrutar, adaptarse, seguir adelante. Es una lección de resiliencia que pocos deportes dan tan temprano en la vida.

Niño esquiando solo en las pistas de Las Leñas

Aprender a soltarse de mamá y papá

Las clases con instructores son, muchas veces, la primera vez que un chico pasa varias horas fuera de la vista de sus padres, siguiendo las indicaciones de otro adulto y resolviendo solo los pequeños desafíos del día: atarse los esquís, hacer la fila del telesilla, entender por qué el instructor le pide bajar despacio en tal o cual sector. Ese pequeño paso de independencia, acompañado y seguro, los ayuda a crecer con confianza en sí mismos.

La recompensa: un deporte para disfrutar en familia

Y acá está, tal vez, el premio mayor. El esquí es de los pocos deportes del mundo donde una familia entera —abuelos, padres, hijos— puede compartir la misma montaña, cada uno a su ritmo y en su nivel, y encontrarse abajo para contarse cómo les fue. El papá o la mamá que baja por una pista roja mientras el hijo da sus primeras curvas en la pista para principiantes, y a la hora del chocolate caliente todos comparten la misma alegría de haber estado ahí, juntos, en la nieve. Pocas actividades permiten algo así.

Nena chiquita en la nieve en Las Leñas

En Las Leñas, la escuela de esquí para chicos y las pistas para todos los niveles están a metros de la puerta de tu departamento. Si estás pensando en la temporada con los más chicos de la familia, conocé nuestro depto en Las Leñas o escribinos directo por WhatsApp para contarte cómo organizarlo.

20
julio - 2026